El patrimonio mundial en peligro. Segunda parte.

By El niño yuntero

Como ya os prometí os dejo con la segunda entrega de los artículos de Stéphane Baillargeon, a cerca de la situación actual del patrimonio mundial, esta vez centrándose en los efectos que tiene el turismo a escala mundial sobre estos lugares.

El patrimonio mundial en peligro. El turismo como arma de destrucción masiva.

La Ciudad Prohibida lleva mal su nombre. El fin de semana de la Fiesta nacional de la República Popular China (1 y 2 de octubre) acoge un buen millón de visitantes hacia la residencia imperial de las dinastías Ming y Qing, a la que los antiguos habitantes no tenían el derecho de mirar, bajo pena de muerte. Esta ciudad dentro de la ciudad del Imperio cuenta con 9.999 piezas, ya que sólo las divinidades tenían el derecho de construirse un palacio con una más.

La ciudad, abierta en los años 20, figura en la Lista de Patrimonio mundial desde 1987. Este año, los Juegos Olímpicos van a engordar el número de visitantes que pasarán fácilmente de los 10 millones.

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Cruzamos centenares de personas por los escondrijos donde sólo el emperador podía aventurarse“, comenta Dinu Bumbaru, director de los programas de Herencia Montreal y secretario general del ICOMOS, el organismo de la ONU sobre los monumentos y lugares. En pasado mayo participó en un encuentro internacional sobre la preservación de este inmenso complejo donde domina el bosque. “Los mismos problemas se encuentran con el Independence Hall de los Estados Unidos, donde hay que reponer periódicamente los suelos gastados por los visitantes. Cuando un lugar se hace célebre, atrae la atención y esta popularidad puede hacerse difícil de administrar.”

Hervé Barré, especialista en turismo sostenible del Centro de patrimonio mundial de la UNESCO, resume el dilema hablando de un fenómeno a la Janus, con una cara positiva y otra negativa. “El turismo es muy paradójico: es a la vez un depredador y un salvador del patrimonio, dice. El turismo puede ser a la vez la mejor y la peor de las cosas para el patrimonio.

Más de 845 millones de visitas de turistas internacionales se registraron en 2006, un aumento del 5,4% con respecto al año anterior. Solamente el turismo internacional genera más de 700 millones de dólares de ingresos al año.

Es decepcionante comprobar que, a pesar de las garantías dadas en los innumerables coloquios sobre el tema del turismo y la preservación, la industria turística no siempre está comprometida con esto, mientras que representa con sus millares de cifras de negocios, el primer sector económico a escala planetaria“, dice un informe de ICOMOS sobre los monumentos y lugares en peligro aparecidos tras la destrucción de los budas gigantes de Bamyan en Afganistán. “La industria del turismo explota el patrimonio cultural, con una utilización abusiva a veces ruinosa – cita por ejemplo ciertas tumbas egipcias – pero no aporta por contra ninguna compensación financiera notable para la protección y conservación del patrimonio cultural.

Los trotamundos eran sólo unas decenas de millares al comienzo de los años 50. Si la tendencia se mantiene, según las proyecciones de la Organización Mundial del Turismo, serán 1,6 millones en 2020, es decir, cerca de una persona de cada 5.

Las fronteras caen y ningún rincón del mundo permanece oculto a este tsunami humano. Buen año, mal año, África aumenta su flujo de aventureros dos veces más rápido que la media mundial. El archipiélago de las Galápagos ha visto triplicar sus visitas tras su inscripción en la Lista de patrimonio mundial.

La Convención de Patrimonio mundial de 1972 no hacía referencias siquiera al turismo. Ahora, la primera función de la mitad de los lugares catalogados oscila en torno al turismo.

Cuando un lugar es incluido en la Lista, los guías de viaje lo recomiendan más fervientemente y los visitantes fluyen, dice Hervé Barré, entrevistado en Luxemburgo hace algunas semanas. Sólo un lugar bien preservado conserva su atractivo, puede hacer desplazarse a turistas que paradójicamente lo pervierten. Los lugares no han sido jamás tan visitados y amenazados.

El crecimiento de las estancias transfronterizas plantea también enormes problemas ambientales. En ciertos países, un turista emplea diariamente 40 veces más agua potable que un autóctono. “Los viajes en avión contribuyen al diálogo entre culturas y al efecto invernadero”, apunta Barré. Subraya también la “disneylandización” creciente del patrimonio, la cultura y la naturaleza haciéndolos simples atracciones maleables y explotables. La aldea global se uniformiza, se estandariza. En esta perspectiva utilitarista, el cordero deriva en la pierna de cordero como la catedral en la tienda de recuerdos. Un café Starbuck fue abierto en la Ciudad prohibida en el 2000.

Tristes Trópicos

Los lugares del Patrimonio son enmarcados y protegidos más que otros sitios, señala Anne Robidoux, consejera de desarrollo turístico, reunida en misión en Asia. Según mis observaciones sobre el terreno, los efectos perversos del turismo se hacen sentir más sobre la sociedad, la cultura, los recursos naturales y la economía que sobre los propios lugares – o parajes naturales – y monumentos como tales.

¿Es posible hacerlo de otro modo, viajar más inteligentemente? El ecoturismo prueba o intenta hacer creer que sí. El viajero de este nuevo tipo, viajaría respectando el medio ambiente y preservando las tradiciones y poblaciones locales.

El término ecoturismo se utiliza a todas luces debido a su marchamo vendedor y de moda, indica Robidoux. Aunque sea verdad que el ecoturismo permite respetar mejor la capacidad de acogida de los destinos, no es el reverso del turismo de masas. El reverso del turismo de masas, es el turismo de “sectores” – entre los que están el ecoturismo, el turismo de bienestar, vinícola, religioso, etc. – o “a la medida” para viajeros individuales o pequeños grupos.

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Ella habla también de una ola creciente de turismo equitativo, de igual forma que existe el café o el arroz de comercio justo. “Este turismo supone pagar un precio justo a los proveedores locales para asegurar su duración. Esta aproximación gana terreno en la mente de la gente la industria y en los viajeros. Ciertas ONGs, comprometidas en proyectos turísticos en Asia o África, por ejemplo, adoptan una aproximación de participación en el desarrollo. La consulta está en el corazón de estos proyectos que hacen participar directamente a las comunidades, tanto sobre el plano de la elaboración de productos y de la mano de obra, como del hospedaje, las comidas y la fabricación de recuerdos o de los muebles para los lugares de hospedaje y restaurantes. Así las rentas generadas por el turismo mejoran directamente la calidad de vida de los visitados.

La chilena Constanza Parra finaliza una tesis doctoral en economía por la Universidad de Lille en torno al ecoturismo y el desarrollo sostenible de los territorios. Ella examina el potencial del ecoturismo desde el ángulo de la sostenibilidad. “La principal ventaja del ecoturismo es su potencial para producir recursos económicos para la preservación del medio ambiente, el patrimonio local y el desarrollo de las comunidades locales, escribe en respuesta a una entrevista por correo. Es su objetivo. Entre las desventajas, encontramos el riesgo de sobreexplotación ecológica, la contaminación, problemas ligados al reparto de beneficios, conflictos a nivel de estructuras locales, la teatralización del folclore local, etc.

Nos ofrece ejemplos “interesantes” en Brasil o en Costa Rica. En la Amazonía, ciertos parajes naturales reclaman un precio de entrada único para algunos días de visita. “El visitante sabe que, del total que paga, un porcentaje será para pequeños servicios prestados, otra parte para el transporte, otra para gastos ligados con la preservación del medio ambiente – para la investigación científica o la restauración de parajes -, etc. Todo está definido de forma previa. La mayor aspiración, es la de establecer un compromiso por parte de los turistas que se va a mantener incluso una vez abandonen ese destino.

¿Sin embargo, hay una capacidad limitada para un lugar como para el resto? En todo caso, hay métodos que permiten aliviar las visitas, por ejemplo en Venecia, donde los turistas se mantienen repartidos en diferentes circuitos. “Para nosotros, el principal valor concierne a la preservación del valor universal de un lugar, comenta Barré, de la UNESCO. Sin él, el lugar caerá en la lista de lugares en peligro. El límite del cambio aceptable está ahí, en el sentido de ese lugar.

El antropólogo Claude Levi-Strauss, pronto centenario, resolvió en un sentido más radical cuando escribió que el mejor modo de preservar los lugares y las poblaciones “salvajes”, es sencillamente no visitándolos. “El inconveniente principal es que, incluso con las mejores intenciones, un lugar que acoge visitantes no vuelve a ser un sitio virgen, apunta Anne Robidoux, que recorre el mundo desde hace un cuarto de siglo como periodista especializada. El desarrollo, incluso respetuoso, es un desarrollo que modifica el entorno.

Próximo: Desarrollo, cambios climáticos y otras catástrofes.

Desgraciadamente el tercer y último artículo de esta entrega se encuentra dentro de la sección de pago del diario, por lo que siento no poder mostrároslo.

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2 comentarios para “El patrimonio mundial en peligro. Segunda parte.”

  1. zaid Dice:

    wow

    5mentarioz

  2. El niño yuntero Dice:

    ¡Qué carca estoy hecho! Me ha costado descrifrar el mensaje.
    Pues sería bueno que se comentasen estas cosas, que se hablase de ellas en muchos más sitios y que la gente opinase más. Y no lo hace por lo sorprentente que puede resultar en un primer momento enterarse de estas cosas.
    ¡Queremos saber y queremos opinar, ea!

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