Tras un pequeño parón por el trabajo y circunstancias varias, volvemos a la carga. Hace unos días pude leer que se celebró en España una conferencia de un tal Tom Woodward, en la que se ponía en entredicho la teoría darwinista de la evolución. La cosa resulta curiosa, dándole entrada un miembro de la Asovciación de Médicos y Cirujanos por la Integridad Científica (que resulta que es oftalmólogo el hombre, ???!!!), para que el personal asistente no se sintiera extraño y pensara que esto era una invasión ideológica por parte de los yankis. No, no, estas teorías están extendidas y las van abrazando desde científicos hasta profesionales pasando por amas de casa, estudiantes de medicina, etc.
El caso es que bajo el manto de una crítica al darwinismo, que podría ser algo estimulante científica e intelectualmente, se esconde una apuesta por el creacionismo. Además no un creacionismo cualquiera, sino un creacionismo de tradición cristiana. Así, se refutaban los postulados evolucionistas con argumentos tan científicos como que el hecho de encontrar fósiles marinos en zonas como altas cumbres o desiertos, no tiene nada que ver con los cambios de la morfología terrestre, tectónica de placas o similares, sino que se debe al hito histórico conocido por todos como el Diluvio Universal.
Que uno se queda pensando hombre, yo conozco la historia, pero explícale a un aborigen australiano (o a cualquiera persona que no conozca la tradición judeocristiana) que un dios hizo inundar el planeta en la época de los hombres dándole órdenes a un señor para que hiciera un barco y salvara a los animales y eso explica la aparición de fósiles merinos de millones de años (se ve que el hombre ha existido siempre) en zonas donde no hay mar, pues no sé. Lo mismo se ríe en mi cara, que piensa, estos tíos que dicen llevar la civilización allí donde ponen las zarpas, no van a ser tan listos y va a ser cuestión de montárselo uno por su cuenta. ¡Oiga usted! Que ellos también tienen teorías de cómo los dioses crearon el mundo y sus cosillas.
Junto a estos grandes argumentos, se aportan otros como mezclar que Darwin admitía fallos en su teoría (por el conocimiento limitado de la ciencia en esa época) para poner en entredicho la mutación genética aleatoria como base del evolucionismo. Que se ve que a este hombre no le han explicado que Darwin murió en el siglo XIX y el ADN, el genoma y todos los conceptos y teorías asociados son del siglo XX.
Lo de verdad pone en entredicho las tesis evolucionistas en todo caso es la existencia de zoquetes como estos, que hacen involucionar a la especie. Además esto lleva a disertaciones tan gilipollescas sobre todo lo que existe en este mundo, como las que exponía otro telepredicador de estos en la página de mi colega Retrojuegos. Y yo pienso, la religión (de tradición judeocristiana por supuesto, el resto son paganerías atroces) tendrá una explicación sobre el funcionamiento de la bolsa (invierta con iluminación), la fusión nuclear, o los movimientos terrestres en torno al sol.


26 Enero, 2008 a las 9:04 pm |
No te metas con el anarca de Noé, que bastante tiene con lo suyo…
27 Enero, 2008 a las 1:29 pm |
“El anarca de Noé”, eso suena como a comic ciberpunk o algo así. ¡Como mola!
Pero tú ándate con ojo blasfemillo, que vienes de colegio de monjas. Como diría alguno: ¡Eso no te pega, ehh!
27 Enero, 2008 a las 3:13 pm |
Blasphemy is teh funneh
27 Enero, 2008 a las 4:23 pm |
Esta gente son la hostia (nunca mejor dicho…). Lo más fuerte es que en USA son un movimiento muy poderoso, pero no creo que por aquí tengan mucho éxito. Aquí con nuestros santos y supercherías ya tenemos el cupo lleno.
Salud!
28 Enero, 2008 a las 8:49 am |
La verdad que aquí con las romerías y la semana santa, ya tenemos el caldo hecho. Y es que somos muy católicos, pero en el sentido de hacer cualquier historia una vez al año (ver las procesiones, llevar flores a alguna virgen, etc.) para espiar nuestros pecados, y el resto del año ¡A pecar como marranos!