Ahora que está de moda la comunicación digital con los distintos partidos políticos en campaña y hacerles preguntas directamente a los candidatos vía web, vídeos y demás, me surgen algunas al hilo de lo que llevo viendo mucho tiempo. Y la mayor parte iría para el señor Rajoy acerca de su famoso contrato para inmigrantes, sobre todo porque cuando hablamos del tema a todos nos viene a la cabeza la imagen de latinoamericanos, magrebíes, europeos del este o subsaharianos, por decir algunos, pero qué pasa con los miles de europeos occidentales que están instalados en nuestro país.
Qué pasa con zonas como el sur de Tenerife o la costa de Málaga, por decir algunas zonas, donde residen miles de ingleses, alemanes, franceses o belgas. ¿A estos señores se les hará firmar el contrato para inmigrantes si el PP gana las elecciones? Porque es sorprendente la facilidad con la que se instalan en nuestro país y crean núcleos de población autónomos y aislados del resto del mundo. Zonas donde no existe un cartel en castellano, donde los comercios, tiendas, bares o restaurantes, te atienden en inglés o alemán (ojo que si es catalán, gallego o euskera la liamos). Donde los restaurantes no tienen carta en castellano, donde existen colegios, centros sanitarios o religiosos exclusivamente para esta gente.

A lo que no creo que ponga ninguna traba el contrato este, es a los 200.000 o 400.000 euros, por decir una cifra media (las hay mucho mayores, creedme), que paga esta gente por las viviendas tipo chalet o casitas en donde residen. Y ojo, que ya están colonizando la costa marroquí.
22 Febrero, 2008 a las 8:58 pm |
Ya comenté por ahí que estoy practicando el padre nuestro, no sea que ganen las elecciones y luego vayan a por los ateos. Todo es ponerse…
23 Febrero, 2008 a las 6:07 pm |
Mmmm, eso me recuerda la famosa frase de Martin Niemoller acerca de los nazis de “Primero vinieron a por los comunistas, y yo no los defendí, porque yo no era comunista. Después vinieron a por los judíos, y yo no los defendí, porque yo no era judío. Entonces vinieron a por los católicos, y yo no los defendí, porque yo era protestante. Finalmente vinieron a por mí, y para entonces, ya no quedaba nadie para defenderme.”