El Human Terrain System

Hace algunos días os hablaba del papel de los antropólogos vinculado con los militares, el colonialismo y las guerras. Indagando sobre el tema me encontré con que hoy día se está desarrollando un proyecto por parte de los Estados Unidos en el que antropólogos colaboran con los militares para desarrollar distintas acciones en Afganistán y en Irak. El programa se llama Human Terrain System (Sistema de Territorio Humano) y está siendo contestado por una parte de los antropólogos americanos, unidos en torno a la asociación Network of Concerned Anthropologists (Red de Antropólogos Concienciados).

El pasado diciembre se publicaba una entrevista con uno de sus miembros, David Price, donde nos cuenta qué es el Human Terrain System, así como otros papeles oscuros que han tenido los antropólogos a lo largo de la historia. La entrevista la publicaba Democracy Now y el original lo tenéis aquí. Bueno os dejo con la traducción:

Sobre el entrevistado:

David Price es profesor asociado de Antropología en la Universidad St. Martin de Lacey, Washington. Es miembro fundador de la Red de Antropólogos Concienciados. Además es autor de “Antropología amenazadora: El McCartismo y la vigilancia de los activistas antropólogos por el FBI” y su próximo libro será “La Antropología armada: La Antropología americana en la Segunda Guerra Mundial.”

AMY GOODMAN: Pasamos ahora a la cuestión de los antropólogos y la guerra. ¿Juan?

JUAN GONZALEZ: Sí. Bueno, el Pentágono tiene una nueva estrategia en Irak y Afganistán. Un programa experimental dotado con 40 millones de dólares llamado Sistema de Territorio Humano ha comenzado a reclutar a unos tipos diferentes para ganar la batalla de los corazones y las mentes. Son graduados en Antropología y sirven como asesores culturales al ejército estadounidense.

Algunos analistas militares han elogiado el programa como el equivalente en el siglo XXI del programa de la era Vietnam llamado CORDS, u Operaciones Civiles y Apoyo al Desarrollo Revolucionario.

Pero los antropólogos se han posicionado en contra. Señalan las implicaciones éticas de la vuelta de un programa como CORDS, que asesinó en torno a 26.000 sospechosos del Viet Cong.

En septiembre, un grupo de eruditos formó la Red de Antropólogos Concienciados. Están inspirados por los físicos que se oponían al programa Stars Wars de la era Reagan, que redactó un “Compromiso de no participación en la contra-insurgencia.”

AMY GOODMAN: A finales de octubre, la junta ejecutiva de la Asociación Americana de Antropología (AAA) emitió una declaración preliminar donde denominaba al proyecto del Sistema de Territorio Humano como “una aplicación inaceptable de los conocimientos antropológicos.” La Comisión Especial sobre la Participación de la Antropología con el Ejército y Servicios de Inteligencia Estadounidenses hizo público un informe final en noviembre. Hizo hincapié en ciertos tipos de colaboraciones con los militares que podrían violar el Código Ético de la Asociación.

DAVID PRICE: Buenos días. Gracias, Amy.

AMY GOODMAN: Es estupendo estar contigo. ¿Por qué no nos explicas en qué consiste este debate?

DAVID PRICE: Bueno, este debate se acerca mucho a lo que son los usos apropiados de la antropología, en relación con la guerra y las grandes cuestiones éticas acerca de lo que significa que los antropólogos se integren con las fuerzas militares en tiempo de guerra. Hay grandes cuestiones éticas en torno a la integración de los etnógrafos (se puede tomar como sinónimo de antropólogo) con las tropas. Básicamente, lo fundamental de la ética de las investigaciones requiere que los sujetos investigados den su consentimiento voluntario sobre lo que se va a hacer con la investigación, y que no se causen daños sobre aquello que se estudie.

La junta ejecutiva de la AAA sopesaba esta y otras cuestiones e hizo una fuerte declaración contra el programa Territorio Humano, ya que se vio claramente que están patentes estos problemas éticos y que realmente no se muestra el debido respeto a las personas objeto de estudio.

JUAN GONZALEZ: ¿En qué consiste específicamente el programa Territorio Humano? ¿Cómo empezó y cómo opera normalmente en lugares como Afganistán e Irak?

DAVID PRICE: El programa Territorio Humano se articula a través de BAE, que es una contrata. En algunos aspectos es muy similar a Blackwater en la forma en que trabaja. Lo que hacen es coger a etnógrafos, que pueden o no tener experiencia cultural en las áreas en las que trabajan, y los integran con las tropas, viajan con ellos, y asesoran a los mandos sobre acciones culturalmente apropiadas.

Ahora, la reivindicación en torno a Territorio Humano es que puede reducir las bajas por dar información más precisa sobre la gente en las situaciones de batalla. Pero hay mucho más, especialmente en que el personal del Pentágono ve es esto una vinculación con el programa CORDS. El programa CORDS en Vietnam se usó para realizar un mapa humano del territorio, identificando personas y grupos sospechosos de simpatizar con el Viet Cong, los cuales fueron el blanco de asesinatos.

Ahora, lo que supuestamente está pasando con Territorio Humano es que, se trata esencialmente de una lección de modales a la gente en el campo de batalla. Pero el problema es que hay etnógrafos armados. No todos los etnógrafos que trabajan para Territorio Humano van armados, pero sí sabemos que hay casos en que sí. Tienen la opción de ir armados. Así que viajan con las tropas y de forma independiente en el país, recopilando información cultural que traen de vuelta y entregan a los mandos.

JUAN GONZALEZ: ¿Entonces no son gente que estén necesariamente en el ejército? Son en esencia contratados para trabajar por los militares e integrarse con ellos, ¿no es cierto?

DAVID PRICE: Es correcto, sí.

JUAN GONZALEZ: Si entiendo bien esto es realmente lucrativo. Uno de los chicos que habló en la convención, que había participado en esto, contaba que le reportaba un salario de 100.000 dólares con una paga especial como resultado de estar en Irak. El sueldo total ascendía a 300.000 dólares anuales, ¿no?

DAVID PRICE: Sí. Estos son sin duda los salaries que están saliendo, muy por encima de los 100.000 dólares. Y de nuevo, son personas con una experiencia marginal en la región las que están siendo usadas. Así es, comienzan cobrando más de 100.000 dólares, y durante el tiempo en que estés -especialmente si estás viviendo en el extranjero más de un año, donde puedes tenerlo libre de impuestos- hay informes de que la gente está cobrando en torno a 300.000 dólares por sus servicios.

AMY GOODMAN: David, quiero hacer un inciso sobre esta mujer de la que Juan habla, Zenia Helbig, estudiante doctorada en estudios religiosos por la Universidad de Virginia, que habló en la AAA. David Glem escribió una nota sobre ella -su historia también apareció en la revista Wired- hablando de cómo fue su experiencia en el programa Territorio Humano en medio de una investigación sobre su lealtad nacional antes de que fuera desplegada en Irak.

La investigación se deriva de los comentarios que hizo una noche de cervezas en junio. Ella comentaba “OK, si invadimos Irán, ahí es donde trazaré la línea, le cruzaré y cambiaré de bando.” Helbig contó su tiroteo, lo que supuso su primer reportaje en la revista Wired, que era una absurda sobrerreacción a un suceso ocasional. Con la ayuda de al menos uno de los administradores del programa Territorio Humano, está luchando para eliminar esto de su expediente y limpiar su nombre.

¿Puedes hablarnos un poco más sobre el caso Helbig?

DAVID PRICE: Claro. Conozco básicamente los hechos que usted comenta. Estuve en un panel de expertos con ella en una sesión organizada por la Red de Antropólogos Concienciados, y su crítica fue muy interesante. Su crítica sobre Territorio Humano no es la mía. La comparto sólo en parte. Hizo serias denuncias, desde dentro, sobre la incompetencia intelectual de las personas que participan en el programa. Los etnógrafos realmente no tienen competencias lingüísticas o culturales acerca de las regiones en las que están trabajando. Y además, su crítica era que se está desarrollando muy mal.

Pero aquí es donde difiero con ella. Piensa que si hubiese mejores antropólogos o personas con mayor cualificación, entonces el programa podría ser bueno. Difiero totalmente con esto, ya que no se resolverían las cuestiones éticas, así como las cuestiones morales de haber participado en una guerra corrupta como la que se está librando hoy día en Irak.

AMY GOODMAN: Háblenos acerca del debate que existe en la Asociación de Antropología y lo que supone este código deontológico.

DAVID PRICE: Bueno, el código es muy simple. Es una promesa que se adoptó tras las acciones que tomaron los físicos durante la era Reagan, sobre el proyecto Stars Wars, donde dijeron que sólo querían ser claros, individuos que buscan ser claros, que no quieren que usen sus investigaciones y por ello no estaban dispuestos a participar en el programa Stars Wars. Hugo Gusterson, un antropólogo que estudia la producción de armas nucleares, tuvo la idea de adoptar un modelo similar. Así que un pequeño grupo de nosotros, once en total, nos reunimos y discutimos sobre un texto -algo sencillo- diciendo que si bien no nos oponíamos necesariamente a trabajar junto a los militares, sin embargo no participaríamos en nada que implicase una contrainsurgencia, como ésta, o nada que violase las normas éticas de la investigación, nos oponemos a ello, y simplemente les pedimos a nuestros colegas que se levanten y se unan a nosotros, diciendo que no estamos dispuestos a utilizar la antropología para estos fines.

JUAN GONZALEZ: ¿Y, David, esto no hace la situación más difícil, considerando que la antropología en general, especialmente los antropólogos occidentales en los países del tercer mundo son altamente sospechosos de ser vistos como un brazo del imperialismo cultural o el neocolonialismo, en sus investigaciones en muchos de estos países? ¿No hace más difícil aún para sus compañeros de disciplina el poder llevar a cabo el trabajo que realizan?

DAVID PRICE: Así es, Territorio Humano lanza una gran sombra de duda sobre el conjunto de la antropología. Pero estoy orgulloso de que la junta ejecutiva de la Asociación Americana de Antropología haya tomado un papel activo y esté haciendo todo lo posible para mostrar cuáles son los problemas relacionados con esto y para aclarar al mundo que esto es una acción inapropiada para los antropólogos que la lleven a cabo.

AMY GOODMAN: David, usted ha escrito acerca de la historia de los antropólogos, “Antropología Armada: Antropología Americana en la Segunda Guerra Mundial. ¿Puede hablarnos acerca del uso histórico de los antropólogos?

DAVID PRICE: Sí. Existe una inexplorada historia sobre los antropólogos inmersos en acciones militares. Puede ver que esto se remonta a las guerras en la India, en los comienzos de la antropología en el siglo XIX, cuando el saber antropólogo era usado en ellas, o como en muchos casos, los antropólogos protegían el conocimiento para que los militares no tuvieran acceso a él.

Mi libro sobre la Segunda Guerra Mundial usa la Ley de libertad de información, un conjunto de investigaciones de archivo, historia oral e intenta conocer cuán extensa era la contribución de la antropología a la guerra. Como sabe, más de la mitad de los antropólogos americanos han tenido alguna contribución a la guerra, trabajando para agencias como la Oficina de Información de Guerra (OSS). Muchos trabajaban para la OSS, que es el predecesor intelectual e institucional de la CIA, y de muchas otras formas.

Hay muchos otros casos. Había antropólogos en la OSS que pasaron el último año de la guerra básicamente dándose cabezazos contra un muro, intentando convencer a la Casa Blanca y el Pentágono de que los japoneses estaban dispuestos a rendirse y que culturalmente eran capaces de ello. E hicieron un buen trabajo. Lo hicieron bien, pero como sabe, el Pentágono y la administración marcharon y no quisieron escucharlos.

JUAN GONZALEZ: Y en Vietnam, ¿qué papel jugaron los antropólogos?

DAVID PRICE: En Vietnam, la Asociación Americana de Antropología tuvo un gran revuelo, cuando se descubrió que había etnógrafos que proporcionaban información que era usada como contrainsurgencia, modelando lo que se conoce acerca de la vida en los poblados de Tailandia y las tierras de Vietnam, lo cual fue usado por Fuerzas Especiales. De esta forma realmente se ha creado una asociación que se mantiene hasta hoy día. Y Territorio Humano saca de nuevo algunas de estas cuestiones a la actualidad.

AMY GOODMAN: Finalmente, David, ¿se puede comparar lo que está pasando en la Asociación Americana de Antropología con lo que ocurre en la Asociación Americana de Psicología, este grupo de 150.000 psicólogos, el mayor del mundo, que se está desgarrando por dentro acerca de si los psicólogos deben participar en los interrogatorios que se están realizando en Guantánamo?

DAVID PRICE: Afortunadamente no tenemos asuntos como el de los interrogatorios, o algo que en términos antropológicos pueda representar algo tan horrendo como eso. Pero aún hay muchos conflictos de ese tipo. Veo que los dirigentes de la Asociación Americana de Antropología actúan mucho más concienciados, o al menos de forma progresiva, para hacer frente a estas cuestiones. Pero muchas cuestiones del mismo tipo están en juego, y hay verdaderas batallas entre la gente, en ambos bandos de forma muy apasionada, preocupándose por el alma de su disciplina.

AMY GOODMAN: Quiero agradecerte que hayas estado con nosotros, David Price, profesor asociado de antropología en la Universidad de St Martin en Washington, hablando con nosotros en Seattle. Su próximo libro se llama Antropología Armada: Antropología Americana y la Segunda Guerra Mundial.

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