Hoy se cumplen 60 años de la muerte de Niceto Alcalá-Zamora, el primer presidente de la Segunda República española. Andaluz de Priego de Córdoba, es uno de los personajes menos conocidos y más denostados de este periodo.
Liberal en su pensamiento y apegado a los sectores católicos y conservadores de la época, fue uno de los máximos exponentes de esta parte de la sociedad en la defensa y promulgación activa de la república. Criticó abiertamente a la monarquía, apoyó a los intelectuales, llevaba la dremocracia en las venas y mantuvo una visión modernizadora de su país.

Se mantuvo siempre entre dos aguas y sufrió la incomprensión por los dos lados. Así en su pueblo era visto como un adinerado más, alejado del mundo y de la gente. Priego en aquel entonces daba fortunas a los ricos a costa de las confecciones y los olivos, mientras la mayoría de la población subsistía de lo que daba el campo. Esta situación, hacía que por parte de la gente de izquierdas siempre haya sido visto como un personaje de la derecha conservadora de la época que mantenía una situación de privilegio a costa de los más necesitados.
La visión en el otro lado, en el mundo de Madrid y de los conservadores era la contraria, la de alguien demasiado moderno que tomaba unas posiciones demasiado idealistas y progresistas a su modo de ver. Así Don Niceto era un extranjero en todas partes, sin embargo se mantuvo fiel a sus convicciones y sus principios, que es legado más importante que nos podía dejar.
Esta actitud moderada en apariencia, y su actitud siempre conciliadora, que hacía que tomase sus decisiones en aras de sus principios democráticos y de lealtad al sistema republicano, ha degenerado con el tiempo de forma que se nos ha ofrecido como una especie de hombre de papel, sin fondo, colocado como mero figurante.
Sin embargo, es muy significativo que tras la guerra civil nunca volviera a España, y no sería por oportunidades, ya que un hijo suyo se casó con una hija de Queipo de Llano y tuvo ofrecimientos para su regreso. A esto se le suma su actitud de desprecio por la dictadura (también con la de Primo de Rivera) y sus múltiples escritos sobre la democracia y en contra de la monarquía.
Una curiosidad, en diciembre del año pasado se recuperaron por parte de la guardia civil cuando iban a ser vendidos, una serie de documentos y manuscritos (1.200 en total) pertenecientes al político y que habían permanecido desaparecidos hasta la fecha.
Figuras como las de Alcalá-Zamora hacen grande la República que hemos tenido en España, y sobre todo hacen grandes sus valores.
Hoy día es una parte de la izquierda quien hace del republicanismo su bandera, reivindicándola y mostrándola (a veces machaconamente) en multitud de foros, ámbitos y espacios. Para mí esto es algo sin duda contraproducente ya que personas más asépticas ven la república como algo de izquierdas y del pasado, y no es así. La república no es más que un sistema de organización democrática donde caben todos los partidos y las ideas (democráticas claro). Por ello necesita que se le de valor y reconocimiento desde los distintos focos ideológicos democráticos que tenemos hoy día en nuestro país. Mientras esto no sea así, la república seguirá siendo un objeto de museo.
En su pueblo natal, Priego de Córdoba, se reivindica su figura vinculada siempre a la república. Allí está la casa museo que lleva su nombre y el patronato que trata de difundir su figura y su obra. Como ejemplo, en abril se celebrará el V Congreso sobre el Republicanismo, haciendo mención a su aniversario.
Para los prieguenses es motivo de orgullo y en el propio despacho del alcalde se encuentra un cuadro de él. Distintos partidos políticos han pasado ya y todos reivindican su figura y el debate sobre la república se toma como algo normal acoge ideologías, posicionamientos y detractores. Ojalá se multiplique su legado y nuestra vida política pueda dejar atrás el esteril ombliguismo corporativista y tener altas miras.
17 Febrero, 2009 a las 9:25 pm |
No sabía o no recordaba que era de Priego
18 Febrero, 2009 a las 8:41 am |
Pues sí Adrian, el pueblo de mi mujer y uno de los más bonitos de Córdoba. Recomendable al 100%.