En las cartas al director de este mes de abril en Le Monde Diplomatique, me encontré no con la habitual misiva de los lectores, sino con una nota de prensa en la que se puede leer que el periódico El País los había ha censurado. Más concretamente, se trata de la negativa a publicar un anuncio en sus páginas sobre el Mondiplo, como se empieza a conocer por internet.
En la nota cuentan que el motivo del rechazo se debe a un artículo de Pascual Serrano en el que afirmaba que el grupo Prisa pasa por una mala situación económica. El artículo se encontraba en la portada del número de marzo y en él se apuntaba con un batallón de cifras que “el futuro del grupo se encuentra más en peligro que nunca”.
La relación entre El País y Mondiplo es de más de cuatro años de publicaciones de anuncios en el primero, por lo que el origen de la censura queda claramente patente, se critican los números. Es como un capítulo de Southpark que vi una vez en el que el profesor de la escuela experimentaba con drogas, y tras superar la etapa, hablaba avergonzado de ello, diciendo que había caído tan bajo que ya ni siquiera le importaba el dinero.
Y es que con las cosas de comer no se juega, y ya puedes ser lo más profesional del mundo, promover valores de democracia, actitud crítica y análisis riguroso, cosas de las que puede presumir y mucho Mondiplo, que si me tocas mi pastel te puedes ir al carajo.
Es curiosa la actitud de los medios de comunicación en estos temas, ya que El País no es el único, sino que podemos encontrar muchos ejemplos de censura más o menos clara entre los medios de comunicación. Así por ejemplo, como le comentaba a Yop en su comentario, en el grupo Cope no escucharás una sola canción de Mago de Oz, ya que sus críticas a la Iglesia le han valido ser anatemizados. Igualmente en los comentarios de muchos medios digitales nos encontramos con casos parecidos, tan sólo hay que colocar en cualquier buscador censura más cualquier medio de comunicación y obtendremos unos cuantos resultados.
Habría que plantearse la actitud de los mas media en relación a este tema, ya que cuando ellos sufren cualquier situación ligeramente parecida, claman el grito en el cielo y airean el tema todo lo que pueden y más, como si se hubiese cometido el acto más atroz en la historia de la humanidad.
Todo esto no afectará para nada a Le Monde Diplomatique que sigue con su estupenda línea de ofrecer una voz rigurosa y documentada, así como tratar temas que sean relevantes (y no las tontunas que nos suelen contar habitualmente en los grandes). Si no lo conocéis compradlo algún mes o leed alguno de los artículos que ofrecen por internet, con gente así hasta parece que el periodismo sirve para algo.
Bueno como veis no he desaparecido en combate, aunque casi lo consiguen. A ver si poquito a poco me dejan volver a la brecha.
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