Poco a poco el trabajo va soltando su apriete y deja espacio a la actividad y a la creatividad. Y claro cuando se le deja pensar a uno, pues no se le ocurre nada bueno. Fíjense en el trabajo de recorta y pega en el que me entretenido para decorar los servicios soseras de las oficinas donde trabajo.

Ahí tenemos tres ejemplos de vampirismo empresarial: el Santander, Telefónica y Ferrovial, con sus tres cabezas visibles, Emilio Botín, César Alierta y Rafael del Pino.


Y no saben ustedes lo que relaja esto de los trabajos manuales. ¡Qué a gusto se queda uno! Así que anímense y búsquense un hobby, que todo son ventajas.
8 Mayo, 2009 a las 2:01 am |
Vi algo parecido, con banqueros islandeses
10 Mayo, 2009 a las 8:57 pm |
Yo también lo vi, no se si eran banqueros o directivos de empresas. De ahí cogí la idea, junto con los datos de directivos de grandes empresas que salieron en el periódico Público.